OBITUARY + HOLY MOSES + AVATAR (Madrid – Sala Heineken) – 18/01/2008.

En un cartel marcado por la presencia de experimentados pesos pesados de la escena extrema como son Obituary y Holy Moses, también cabía la oportunidad brindada a una joven formación como los suecos Avatar, terceros en discordia en la presente gira europea de las citadas bandas. Procedentes de la ciudad que vio nacer la escena Death sueca, Goteborg, este quinteto que responde al nombre de Avatar se reencontraba con las gentes de por aquí, pues no hace mucho se dejaban ver en estos lares abriendo la descarga de sus compatriotas Evergrey. En esta ocasión, una parca representación de público recibió el asalto al escenario de este grupo, lo que no fue obstáculo para que éstos arrancaran su directo muy cargados de energía, acompañado de un sonido que apuesta claramente por la heterodoxia dentro de los sonidos más contundentes. Un arranque tan espectacular no iba parejo a cierta coherencia escénica, por lo que pronto pudimos notar que su concepto de un concierto se basaba mucho más en la pose que en transmitir autenticidad. No sé si será porque aún no han alcanzado su madurez como banda, pero con lo que me encontré fue con una formación intentando sonar extrema, pero con las maneras escénicas de un grupo Power Metal del montón.

Cuando el devenir de la noche dio paso al primer plato fuerte, ya un buen número de posesos empezaba a llenar la sala. Holy Moses  no salieron tan aparentemente enérgicos como sus predecesores, pero bastó el carisma de Sabina y la profesionalidad del resto de la banda, junto a un buen puñado de temas que hablan por sí solos, para apelar a la fiereza del público y sembrar las primeras filas de continuos mosh. A pesar de que las condiciones acústicas no les acompañaron en los primeros compases, el afilado Thrash Metal de la formación germana dejó patas arriba el lugar. Esa princesa infernal llamada Sabina Classen dio muestras de mantener a un nivel altísimo tanto su brutal voz como las condiciones físicas, totalmente recuperada del grave accidente de moto que sufrió hace algunos años. La larga trayectoria de la banda  se plasmó en un sustancioso repaso a la discografía de Holy Moses, arrancando con “Master Of Disaster” un directo en el que revolucionaron a los presentes con canciones como “Lost In The Maze”, “Def Con II”, “End Of Time”, “Finished With The Dogs” o “SSP”.  Con un himno como “Too Drunk To Fuck” se despidieron dejando exhaustos y satisfechos a los presentes.

Con los ánimos encendidos tras la exhibición de poder de los germanos Holy Moses, una cada vez más llena sala Heineken aguardaba el asalto a las tablas de Obituary. La leyenda del Death Metal Made In Florida llegó a su fecha madrileña con algunos cambios en su formación. En primer lugar, vimos que los americanos traían un miembro menos, y éste no era sino Frank Watkins, que tuvo que regresar a Estados Unidos debido al fallecimiento de su abuela. Con la ausencia de su bajo, Watkins dejaba al grupo algo cojo en el sonido, de tal manera que Obituary perdía consistencia en las partes más graves y lentas de su rica sonoridad. En segundo lugar, nos encontramos ante la sabida presencia del guitarrista Ralph Santolla, sustituto de Allen West, que está terminando de rendir cuentas con la ley en su tierra natal. El papel de mercenario de las seis cuerdas de Santolla no interfirió para que a la hora de la verdad diera la talla de manera ejemplar, gracias a un directo implacable y una integración total junto al resto de compañeros de Obituary. La vanguardia de guitarras de Trevor Peres y Ralph Santolla trató de suplir la no presencia de Frank Watkins y, aunque no lograron totalmente su propósito, sí que cumplieron con su propia labor.

Con los mencionados, más la presencia de los hermanos Tardy completando la banda, Obituary arrancaron con “Find The Arise” una descarga que, dejando aparte el problema anteriormente mencionado, sonó bastante potente, aún cuando la formación no se mostró excesivamente espectacular en escena. John Tardy capitaneaba al grupo con su sobrecogedora voz e impresionante presencia, a pesar de que nunca haber encajado en el papel clásico de frontman. Mientras, a los pies del ahora cuarteto, el público volvía a sembrar el caos en las primeras filas. Entre el repertorio, que contaba con abundante presencia de discos más actuales como “Frozen In Time” y “Xecutioner’s Return”, cayeron temas como “Chopped In Half”, “Threatening Skies”, “By The Light”, “Insane”, “Black Inside”, “Stand Alone” o “Slow Death”. En una descarga que no fue especialmente larga, lo que sin duda estaba fuera de lógica es que se marcaran un par de solos, primero con la batería de Donald Tardy y luego con la guitarra de Ralph Santolla. Menos mal que el final estuvo cerca del infarto, certificando con “Second Chance” y “Slowly We Rot” un concierto que no estará entre los más brillantes de Obituary, pero que mantuvo en buen lugar su nombre pese a circunstancias adversas.

JAVIER Gª VILLARRUBIA
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